Los estragos del cambio climático lo están sufriendo los campesinos, afrodescendientes e indígenas de la Costa Chica de Guerrero. La falta de lluvias en las últimas semanas afectó las siembras de maíz; las milpas quedaron marchitas y muchas se secaron. Las pérdidas son irreversibles. Los campesinos y campesinas avizoran tiempos difíciles porque el maíz va a escasear y el precio estará en el cielo.
En la comunidad de Tecoanapa, ubicada en la Costa Chica, se han reportado daños en la milpa que no pueden salvarse, sin embargo, el gobierno está ausente, dejando a los indígenas y afrodescendientes a su suerte. Lo único que les queda es rezar para que suceda un milagro. Don Rosaliano, uno de los señores con mayor afectación, menciona que tuvo que perder sus únicas seis hectáreas y le da miedo que el grano se ponga más caro, ya que comer tortilla se volverá un lujo y criar animales será insostenible. “Tendremos que organizarnos todos los pueblos para ir a protestar, ni modos que tengamos que dejar todo para irnos a otro lado a vivir” relató don Rosaliano ante el miedo de pasar hambre.
En las comunidades de El Carrizo, El Guayabo y otras cercanas al municipio de Ayutla de Los Libres hay más de 15 familias que están preocupadas porque no ven salida a la crisis alimentaria que se avecina. Están planeando desplazarse a comunidades más cercanas a la Montaña, donde la lluvia ha estado más presente.
Esta temporada no solamente habrá hambruna en las costas de Guerrero. Las personas deben vender todo su patrimonio mientras aún tenga valor y abandonar sus comunidades para moverse a la ciudad para conseguir trabajos poco remunerados e intentar salir adelante, incluso muchos pretenden moverse hacia otros pueblos donde la lluvia hace mayor presencia.
Los políticos hablan de pueblos indígenas en sus discursos, pero en la práctica los tienen abandonados. Sólo quieren votos en coyunturas electorales. Las autoridades estatales no se han pronunciado para dar soluciones ante la sequía de esta temporada, no intentan detener un fenómeno que va en escalada. No implementan acciones de mitigación.
Los pueblos no necesitan que se hable de ellos sólo en campañas electorales, necesitan que el Estado solucione sus problemas de sequía para que no se vean obligados a dejar sus hogares.
