La desaparición forzada es uno de los delitos más inhumanos para la víctima que se encuentra en total ausencia y para los familiares que pasan a ser víctimas debido a la gran carga cognitiva que el delito conlleva. Dichas afectaciones se reflejan en el día a día con depresión, ansiedad y problemas para llevar una vida normal. Existe incertidumbre del paradero de la persona, no hay un cuerpo para llorarle, no hay información de que esté con vida. Existe miedo y tristeza, no se sabe si el familiar pasa frío, dolores, si deambula en las calles, si no ha comido, si es maltratado.

Los familiares temen cada día que el delito se vuelva a repetir, no duermen por sentir miedo o culpa. Hay odio hacia el Estado que se inmuta, un Estado que celebra la disminución de homicidios pero ignora el aumento en las desapariciones forzadas. La familia del desaparecido también se debe enfrentar a la criminalización por parte de la sociedad quienes conducidos por la ignorancia y el hartazgo de ser amenazados por grupos delincuenciales, recurren a criminalizar a cualquier persona que sea víctima de este delito.

El 3 de septiembre del 2026 el Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, acudió a realizar la búsqueda de una víctima de desaparición forzada en el ejido de Guamuchapa, municipio de Chilpancingo, Guerrero. En colaboración con la fiscalía, la Comisión Estatal de Búsqueda y el resguardo de la Guardia Nacional y la SEDENA, se llegó al punto ubicado en la sierra del estado, se realizó la búsqueda de la víctima de identidad reservada, quien fue desaparecido el 4 de septiembre del 2020.

La víctima salió de Izotepec, municipio de Eleodoro Castillo para dirigirse a la Ciudad de México a realizar compras personales. La última vez fue visto en Yextla, municipio de Leonardo Bravo cuando pasó a echar gasolina, después ya no se supo nada de la persona desaparecida y fue hasta el 2022 cuando se inició la correspondiente carpeta de investigación para dar con su paradero.

La víctima, fue víctima una vez antes de volver a ser víctima, primero fue desplazado de su lugar de origen por grupos delincuenciales que buscaban ocupar su patrimonio. Tuvo que salir el estado junto a su familia para salvar sus vidas debido al incremento de violencia que se vivía en el municipio de Eleodoro Castillo, situado en la sierra de Guerrero.

Durante la búsqueda se descartaron varios puntos de interés, pero no se localizó a la víctima. Ni una madre o padre debería buscar a sus hijos en basureros o cerros. Es inhumano tener que buscar a un ser querido en fosas clandestinas, escarbando o buscando entre la basura y ceniza para encontrar un solo hueso para poder enterrarlo y tener donde llorarle.